¿Qué es ser un buen líder?

 

Un líder es una persona que actúa como guía o referente de un grupo. Seguramente cuando pensamos en un líder nos damos cuenta de que todos conocemos a una o varias personas que parecen haber nacido con el don especial de saber organizar, dirigir, ordenar, innovar, motivar, etc. Además, en virtud a las habilidades que posee, puede influir en la actuación de las personas en distintos ámbitos: casa, club, amigos, empresa, política, entre otros.

Para poder pensar que alguien es un buen líder es necesario que posea una serie de valores que se deben manifestar, que realcen su figura a tal punto de ser tomado como ejemplo y, por ende, que logre que la gente lo siga y se encolumne detrás de su figura.

Alguno de los valores que detenta un líder son: austeridad, integridad, orientación al largo plazo, vocación de servicio, sabiduría (a partir de la experiencia acumulada), alta motivación, manejo de situaciones conflictivas, potencia física, así como energía y vigor, visión sistémica, optimismo, pasión, entrega, perseverancia, justicia.

Cabe destacar la diferencia entre el liderazgo y el cargo jerárquico en una empresa, y el uso del poder en cada caso. Porque cargo y poder son conceptos diferentes.

El cargo lo confiere la empresa a través de los procedimientos formales (por ejemplo el nombramiento de un jefe formal). En cambio, el poder se toma y se ejerce. Cuando quien fue nombrado formalmente no ejerce el poder, aparecen los líderes informales, quienes ante el vacío de poder, se lo apropian. Esta apropiación genera una distorsión organizacional que crea interrelaciones horizontales en lugar de las tradicionales inherentes a la verticalización de la pirámide directiva.

Otros aspectos interesantes del liderazgo son los diferentes estilos en que se manifiesta. Se pueden catalogar de acuerdo a una característica predominante. Por ejemplo:

* Líder carismático: genera empatía en la gente, logra que lo sigan.
* Líder autocrático: suele concentrar el poder bajo su mando en los procesos tantos decisorios como operativos y de control, evitando que sus subalternos desarrollen sus capacidades. En otras palabras, este tipo de líder evita el desarrollo en la organización.
* Líder emprendedor: genera participación de todas las partes tanto del líder como de sus allegados. Es aquel que participa a sus subalternos, consulta a los mismos, señala las ideas fuertes, pero permite el aporte individual. Siempre se reserva la decisión final.
* Liberal: delega en sus subalternos tanto los procesos como tareas y decisiones, actuando sólo cuando se le requiere opinión.
* Podemos mencionar también al líder dictatorial. Este estilo de líder es nefasto organizacionalmente dado que impide el desarrollo personal, el aporte de ideas, la innovación, y la inventiva. Impone reglas que llegan, inclusive, a la organización de cada sector.
* Por último el líder “paternalista”, que es aquel que no confía en sus dirigidos, toma decisiones por ellos y puede llegar a aplicar premios y castigos. No les permite operar con libertad.

En suma, ¿qué características tiene un líder? Un líder debe saber: escuchar, comunicarse, persuadir, delegar, organizar, adaptarse a los cambios, respetar, ayudar, manejar situaciones de crisis o conflictos y, finalmente, impartir justicia hacia los recursos humanos que debe administrar.

Los distintos estilos de conducción son aplicables ante distintas circunstancias empresarias. Y un buen líder es el compendio de todos los estilos citados, porque aplica, además, el estilo apropiado para cada situación que la vida de las empresas requieran.