Siempre es falso el futuro. Tenemos demasiada influencia sobre él.

 

Es incierto el futuro del mundo, siendo la única certeza aquella que nos habla del cambio permanente. En el tiempo actual ese estado de cambios permanentes se aceleró hasta niveles no imaginados con anterioridad; el constante derrumbe de paradigmas es la clave para interpretar la actualidad. El concepto de obsolescencia programada, acuñado en los años cincuenta del siglo pasado, se ha acelerado a un ritmo cada vez más intenso.

El mundo del seguro no es ajeno en modo alguno a los fenómenos descriptos; en mayor o menor medida se ve afectado tanto en los servicios que ofrece como en el marcado en el cual se mueve.
Algunos cambios ya llegaron y otros están llegando. Entre ellos podemos citar todos los relacionados con aplicaciones de tecnología a la industria.
El “pay as you drive” o “pague como conduce” resulta un producto que se hará cada vez más extensivo. En igual sentido las pólizas diarias de RC para algunas tareas.
La irrupción de los dispositivos tecnológicos y su almacenamiento en la nube (Big Data) también es parte de las nuevas formas de comercialización y segmentación dentro del negocio. Los comparadores (agregattors) son ya una realidad en nuestro mercado.
Uno de los grandes interrogantes de cara al futuro no será la información, que ya es libre y de fácil acceso; sino la interpretación de esa información. Esta es una de las claves. La lectura de cada capa informativa y su desglose, con sus consecuentes conclusiones.
El ciberseguro es una realidad que empieza a traducirse en nuevas oportunidades de negocios.
En materia de seguros de vida los cambios son también profundos. Los dispositivos injertados en el cuerpo que ya dan información acerca de nuestra salud podrán anticipar enfermedades y nuestro seguro de salud nos dará importantes descuentos, según cómo nos cuidemos.
Por otra parte la extensión de la esperanza de vida nos hará revisar todos los cálculos actuariales acerca de la adecuación las primas.
La industria deberá resolver la problemática relativa a la responsabilidad civil para los vehículos autónomos, un tema muy actual.
Algunos jugadores no sólo tienen en cuenta estos nuevos desafíos, sino que hasta intentan anticipar las jugadas sobre todo en lo referente a la implementación de la tecnología en sus propios procesos y en lo referente a productos y servicios.
En lo que tiene que ver con la intermediación deberá ser cada vez competitiva, poniendo al asegurado y los servicios post-venta por encima de cualquier postulado económico.
Por último deberá nuestra industria resolver que es y que será, conceptualmente hablando.
Me explico; hasta ahora el seguro se basó siempre en el concepto indemnizador. Lo cual significaba que producido el evento cubierto, la compañía procedía a abonar la indemnización al asegurado en la medida que corresponda. Ahora, desde mi punto de vista, el seguro prestará más atención al aspecto preventivo que al indemnizatorio. Es decir se hará mayor foco en la prevención, gracias en parte a la gran profusión de tecnología predictiva con la que contamos.
Este será a mí entender un dilema que la industria deberá resolver a no muy largo plazo. ¿Cómo se resolverá el paso-que no será inmediato, ni brusco- de ser una industria indemnizatoria a ser una industria de servicios adicionales?
El futuro no será exactamente como lo imaginamos; será tal vez mejor o peor. Pero será seguramente parte de lo que estamos viviendo; y lo que hagamos al respecto es lo que en definitiva será nuestra ventaja competitiva.

Nunca pienso en el futuro. Llega demasiado pronto.
Albert Einstein 1879-1955

Alejandro Emilio Canale Becker