Valor Asegurable de Activos: Realidad Actual y Herramientas para Garantizar su Vigencia.

Cabezal chico Leonardo Lazbal

En el aseguramiento de los bienes de uso, la determinación del monto sujeto a riesgo es la variable más importante a establecer, y es por ello que resulta llamativo el hecho que la mayoría de las compañías en Argentina, no tengan una política explícita para garantizar la vigencia de tal información.

Todas las Compañías tienen presente la importancia de contar con un seguro para sus bienes de uso, los cuales son imprescindibles para el sostenimiento de la operación del negocio. No obstante, la revisión de los valores asegurables ha pasado a ser un tema prácticamente tabú para las mismas, por lo cual la mayoría prefiere ignorar el tema, incluso aquellas de oferta pública, que tienen la obligación de presentar la información en sus Estados Contables. La excepción se encuentra en algunas compañías multinacionales, cuyas normas corporativas obligan a sus filiales a hacer la revisión en forma periódica.

Por otra parte, por el lado de las Compañías Aseguradoras, directamente o a través de sus Productores, tampoco pareciera haber una determinación para normalizar esta situación.

Desde mi punto de vista, la raíz de todo el problema pareciera radicar en los elevados niveles de inflación en los cuales se encuentra nuestro país desde la salida de la convertibilidad. Los incrementos sostenidos de precios, combinado muchas veces con modificaciones relativas en cuanto a los tipo de cambio de las diferentes monedas frente al dólar estadounidense, desactualizan permanentemente las sumas aseguradas y obliga a periódicas revisiones. Además, al distorsionar la composición relativa de los costos de operación del Asegurado, éstos tratan de minimizar aquellos conceptos que se encuentran a su alcance, y las primas de seguro son un renglón que parece encontrarse dentro de este grupo.

Por otra parte, por el lado de las Compañías de Seguro y/o sus Productores, modificar las sumas aseguradas impacta directamente sobre los costos de las pólizas, lo cual, al no ser siempre bien recibido por el asegurado, genera que éste abra canales de consulta en el mercado, posibilitando que otras Aseguradoras que no necesariamente conocen bien el riesgo y/o se encuentren en una campaña de promoción para captar clientes, terminen quitándole las cuentas al Asegurador original que propuso la revisión de los valores asegurables que perdieron vigencia. Mantener las sumas aseguradas sin modificación, en la medida que no haya siniestros con indemnización insuficiente, y contar con un buen servicio de atención al cliente, difícilmente generen en el Asegurado la necesidad de buscar nuevas alternativas en el mercado para la provisión del seguro.
El escenario descripto, que conduce a evitar la revisión de las sumas aseguradas, podría mejorar en un futuro cercano, si se cumplen las expectativas en torno a la baja de inflación, aunque de todos modos, el desfasaje ya generado, igualmente requiere corrección.
Por otra parte, también hay una posible solución que podría venir del Organismo de contralor de la actividad, la Superintendencia de Seguros de la Nación, a través de la emisión de alguna normativa que establezca la obligatoriedad de realizar valuaciones de los activos sujetos a riesgo, con cierta frecuencia, y a través de peritos independientes, tanto de la Compañía Aseguradora como del Asegurado, de modo tal de garantizar la objetividad de los resultados.

Claramente, ambos eventos, reducción de inflación y emisión de normativas por parte de la Superintendencia, no son eventos que cuentan con una certeza de suceso en el corto y mediano plazo.

Mientras se espera el ordenamiento de la economía, y las eventuales regulaciones, resulta necesario para el Asegurado tener en todo momento el conocimiento del valor asegurable de los activos, para evitar el sobre o el subaseguramiento (esta última situación en particular por el perjuicio que genera a los Asegurados la ocurrencia de un siniestro). Es conveniente recordar que es el Asegurado, no la Compañía de Seguros ni el Productor, el responsable de la generación de la información de las sumas aseguradas.

Para solucionar el déficit en materia de información de sumas aseguradas, las herramientas que se encuentran en el mercado, son las siguientes:

– Valuación Asegurable Integral
– Actualización de Sumas Aseguradas
– Diagnóstico de Sumas Aseguradas

En el primer caso, Valuación Asegurable Integral, el servicio comienza con un relevamiento de cada uno de los bienes a asegurar, luego se investiga en proveedores y publicaciones especializadas los precios vigentes en plaza para materiales, equipos y mano de obra, y por último se calculan los restantes conceptos componentes del costo de reposición de activos operativos, como ser: gastos de importación en bienes importados, fletes y seguros locales, montajes, y costos indirectos. Esta solución es la adecuada para Compañías que no cuentan con información alguna del valor asegurable de sus bienes, pero que tienen la intención de conocerlo con exactitud. Una alternativa de servicio que se está implementando en los últimos tiempos, que permite la reducción de los costos de contar con una valuación asegurable integral, es que el asegurado realice el proceso completo de la misma, pero bajo una supervisión de un Consultor especializado en valuaciones, de modo tal de garantizar el cumplimiento de la calidad del proceso.

En el caso de la Actualización de Sumas Aseguradas, el estudio es recomendable para Compañías que cuentan con información previa confiable de las sumas aseguradas, pero que por el paso del tiempo podría haber perdido su vigencia. En este caso, el servicio inicia con una verificación de la base de valuación preexistente para conocer el tipo de bienes involucrados y los valores originales, para luego seleccionar los conceptos de índices más representativos cuya aplicación permita la reexpresión de los mismos a la fecha de efecto a la cual se desee establecer las sumas aseguradas.
La última de las herramientas propuestas, el Diagnóstico de Sumas Aseguradas, es una opinión independiente, a nivel cualitativo, respecto a si los valores asegurables que maneja el Asegurado son correctos, pero sin establecer cifra alguna que posteriormente pueda ser utilizada para tal efecto. El Diagnóstico tiene como objetivo suministrar a los asegurados información sobre la pérdida de la vigencia de las sumas aseguradas con que se encuentran contratadas las respectivas pólizas, pero a costos reducidos y plazos de ejecución inmediatos. Es por ello que el Diagnóstico es útil en aquellos casos en los cuales el Asegurado cuenta con algún tipo de información sobre el valor asegurable pero no tiene garantías acerca de su confiabilidad. En caso que el Diagnóstico arrojara resultados negativos, es decir que el valor asegurable vigente estuviera alejado de la realidad, el mismo debería ser corregido, a través de una Valuación Asegurable Integral o una Actualización de Sumas Aseguradas, para tener una cobertura adecuada en caso de siniestro. El Diagnóstico comienza con una inspección general de los bienes a asegurar y luego se recopilan las características macro que definen la envergadura de los mismos, como ser: tipo de proceso, configuración, lay out, capacidades de producción, superficies cubiertas, etc. Por último, considerando las variables mencionadas se aplican estándares de valores asegurables unitarios, los cuales se multiplican por las distintas magnitudes relacionadas con los bienes para determinar las sumas a asegurar totales de los mismos. La actualización de importes de compra y/o la revisión de inversiones en proyectos similares, pueden resultar un complemento de importancia en la realización de un Diagnósitco de Sumas Aseguradas.

Existiendo diversas herramientas, con distintas precisiones, para poder contar con información fidedigna acerca de las sumas aseguradas, pareciera un criterio equivocado no mejorar la confiabilidad de las mismas, aún en los casos en que el Asegurado optara por una política de autoaseguramiento total o parcial. En este punto, es conveniente recordar que ambas situaciones, infra y sobreaseguramiento se revelan con el siniestro.
En conclusión, para preservar el patrimonio empresario, y brindar tranquilidad a los distintos funcionarios que intervienen en el proceso de la contratación de un seguro, tanto del lado del Asegurado como de la Compañía de Seguros y/o del Productor, se recomienda a todos los actores, no desestimar el análisis de las sumas aseguradas al momento de la renovación de una póliza de cobertura de bienes de uso.