Coronavirus, seguro de vida y función social del Productor Asesor

En este contexto es fundamental el rol del Productor Asesor en la contención de los asegurados, para llevarles tranquilidad respecto de sus coberturas, y como agente de cambio cultural, acentuando la promoción de conciencia aseguradora: la cultura de la prevención, de la previsión, del seguro y del ahorro. 

Contexto

Más allá de algunas advertencias de voces calificadas lamentablemente desoídas, entre ellas la (ahora) muy difundida charla TED de Bill Gates de marzo de 2015, estamos sufriendo las consecuencias de un verdadero ‘cisne negro’.  Con un impacto devastador, de alcance planetario, tanto en la salud pública como en la economía de los países, las empresas y las familias.  Y con consecuencias ya no tan difíciles de imaginar que nos harán modificar (esperemos) algunos de nuestros hábitos y comportamientos, y que lo harán (lamentablemente) en otros.

En nuestro país, aún habiéndose tomado decisiones que los sanitaristas consideran acertadas y oportunas, esta situación es particularmente crítica debido a graves problemas socioeconómicos estructurales que se vienen acentuando desde hace varias décadas.

Un cimbronazo que también tiene y tendrá implicancias culturales profundas, que desde el sector deberíamos aprovechar para acentuar la difusión de conciencia aseguradora: prevención, previsión, seguro y ahorro.  Y, ante todo, conciencia del riesgo y probabilidades, una asignatura que debería estar incorporada a los planes de estudio desde la escuela primaria.  Un evento que nos toma por sorpresa y que pone a prueba nuestros sistemas de salud y nuestros protocolos para este tipo de emergencias.

Si  no está expresamente excluido, está cubierto

Recuerdo una frase que alguna vez leí en un diario, atribuida a Peter Medawar (Premio Nobel de Medicina en 1960), que adquiere especial relevancia en estos momentos: ‘un virus es un trozo de ácido nucleico rodeado de malas noticias’.  Reflexión que me llevó, entonces, a leer sobre algunos episodios de fuerte impacto en la historia (conocida) de la humanidad, alguno de los cuales hasta llegó a diezmar a un tercio de la población europea.

Pero dejemos la explicación de las causas, impactos y tratamientos posibles a los especialistas y a quienes tienen la responsabilidad de coordinar las respuestas a estas crisis y a diseñar políticas públicas efectivas.  De lo que pretendo ocuparme brevemente (por ahora, como una primera aproximación) en este espacio es del impacto de esta pandemia en la industria de los seguros de personas, del seguro de vida en particular.

Para aportar tranquilidad, en respuesta a innumerables consultas de asegurados y, mayoritariamente, de los productores asesores: Si en las condiciones de póliza no están expresamente excluidas las consecuencias de epidemias y/o pandemias, o ‘enfermedades infectocontagiosas de denuncia internacional’, una muerte o una invalidez total y permanente causada por la enfermedad (COVID-19) que produce esta forma severa del Coronavirus, estará perfectamente cubierta.  La gran mayoría de los contratos -tanto de seguros de vida individual como colectivos- no contemplan esta exclusión.  Sí es posible que algún rider (cláusula adicional) prevea alguna exclusión por esta causa.  En particular, en coberturas de hospitalización, renta diaria por internación y trasplantes, entre otras relacionadas con ‘salud’.

La recomendación, aunque debiera ser -por obvia- innecesaria para los productores asesores, es leer -siempre- las condiciones de póliza.  Es necesario conocer cabalmente el alcance de la cobertura, tanto respecto del riesgo principal cubierto como de los riesgos y beneficios adicionales y, sobre todo, las exclusiones de cualquier naturaleza, los períodos de carencia y los plazos de espera, en cláusulas adicionales y en seguros de salud.  Para conocer el alcance y las posibles limitaciones de las coberturas de tipo prestacional que, si bien funcionan como un seguro, no están, en nuestro país, dentro de la órbita del seguro, debemos ‘escuchar’ a los referentes del sector de las entidades de medicina privada (prepagas).

Hasta el momento de escribir este comentario unas pocas aseguradoras tomaron la iniciativa y comunicaron oportunamente que sus pólizas no excluyen epidemias/pandemias, y aclararon qué coberturas adicionales sí comprendían alguna exclusión relacionada.  También desde AVIRA se comunicó que las pólizas que se comercializan en el país en su mayoría no excluyen el COVID-19, y que los asegurados que resulten afectados por el virus contarán con los beneficios contratados.

Otras consideraciones preliminares generales, sobre la base de lo que se conoce hasta ahora

– Sin duda las aseguradoras deberán considerar el impacto en términos de morbilidad-mortalidad que tendrá (empieza a tener) esta (y probables futuras) pandemia(s) en la siniestralidad y en el proceso de suscripción (para evitar la selección adversa -antiselección-) y, posteriormente, en la elaboración de algunas de sus tarifas.  Y prever otras situaciones de alto impacto como ésta.  Riesgo, probabilidad, frecuencia e intensidad, máxima pérdida probable.  Entre otras, las ‘materias primas’ de nuestra actividad.

– Afecta principalmente a personas de mayor edad, siendo las tasas de mortalidad más elevadas cuando el paciente presenta enfermedades preexistentes y condiciones predisponentes: enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades respiratorias crónicas, hipertensión arterial y cáncer, en este orden, de acuerdo con un primer informe público de un reasegurador internacional.  Desde el punto de vista de la selección de riesgos, y particularmente en relación con seguros individuales, estos son casos a los que las aseguradoras prestan especial atención, solicitando reseñas clínicas u otros requisitos adicionales de asegurabilidad, aplicando extraprimas o exclusiones a la cobertura, posponiendo la aceptación del riesgo o directamente considerándolo un RNA (riesgo no asegurable).  La edad máxima de asegurabilidad constituye una barrera de entrada para evitar la antiselección.

– Dentro de los seguros de personas, donde probablemente se registre un mayor impacto -de acuerdo con cómo evolucione la mortalidad asociada al COVID-19, por supuesto- es en los seguros de sepelio, en los que generalmente se admite a personas de mayor edad, y con mayor extensión de la cobertura (en algunos casos sin límite de permanencia…).  Las imágenes que se pudieron ver de Guayaquil son más que elocuentes…    

– También hay que considerar que la combinación de crisis económica, incertidumbre, necesidades y temor puede inducir a algunos asegurados a rescatar los fondos disponibles de sus pólizas de seguros de vida y planes de seguros de retiro.  Será necesario que tanto las aseguradoras como los productores asesores se anticipen a esta posible situación ofreciendo una mayor flexibilidad y posibilidades de readecuación de los planes.  Este otro gran desafío para el sector se resume en una palabra: persistencia.  Que los asegurados mantengan vigentes sus seguros y no interrumpan los aportes será (es), sobre todo, un esfuerzo que deberán hacer (están haciendo) los productores asesores.

– Seguramente se incrementará la demanda de coberturas orientadas al financiamiento de cuidados intensivos, una actividad que presenta enormes posibilidades de desarrollo (como referencia, solo basta ver los anuncios de los fines de semana de la empresa que hace unos años tomó la iniciativa en el país).

– Será importante considerar el tratamiento que le darán los grandes reaseguradores en sus manuales de suscripción.

Misión

Para terminar este comentario, una frase que sintetiza la misión de nuestro sector: “Más allá de todo, si al asegurado se le diagnostica una condición cubierta por el seguro, pagaremos el beneficio.  Para esto es para lo que se inventó el seguro.  Es la razón de ser de nuestra industria, y estamos preparados para pagar reclamaciones válidas cuando nuestros clientes y asegurados más nos necesitan.” 

 “La experiencia no es lo que le sucede a una persona, es lo que la persona hace con lo que le sucede” (Aldous Huxley)

Walter Wörner

Consultor en Seguros de Personas, ex directivo de aseguradoras

Coordinador del Programa Ejecutivo de Seguros de Personas AVIRA-UCA

Director de Cursos de Seguros de la UAI